
Por allí me vino la vocación. Entré para ser jesuita a los 20 años, dejando la carrera de ingeniero que era mi natural.
Mi padre era músico y me enseñó las primeras notas de la guitarra. En el Noviciado me encontré con los maravillosos salmos de Gelineaux y con las canciones de Aimè Duval. Me aprendí de memoria, todo en francés. Y me pidieron que dirigiera el coro, ¡¡¡sin saber corcheas, fusas o semi-fusas!!!
Viendo mis capacidades artísticas, los superiores me mandaron al Juniorado de Chile, donde se daba importancia al estudio de las artes. Allí me marcó muchísimo el ejemplo y la enseñanza del P. José Donoso, y comencé a estudiar Cine.
Ya en México, haciendo la filosofía, mis compañeros me dijeron: “Tú cantas bonito las canciones folklóricas: ¿por qué no compones tus propias canciones?” Yo me consideraba incapaz, no de hacer música, que me venia del alma, sino de escribir la letra. Con mucho esfuerzo hice una canción y mis compañeros me animaron bastante con sus aplausos. Por otro lado, la lectura apasionada de la obra de Charles Moeller: “Literatura del Siglo XX y Cristianismo” me marcó profundamente.
Me tocó hacer Magisterio en Asunción, Paraguay, donde mi padre compuso las primeras canciones de una misa en guaraní, y mi hermano y hermana más jovenes cantaban en la TV y la radio con gran éxito. Animado por esta vivencia familiar, hice canciones de Navidad y grabé con ellos y con alumnos del colegio un compacto: 4 canciones de Navidad.
En febrero de 1966, cuando comencé mi Teología en São Leopoldo, Río Grande do Sul, Brasil, hacia apenas dos meses que el Concilio había terminado. El Documento Gaudium et Spes me marcó de manera imborrable. También una frase de Karl Rahner: “la Trinidad inmanente es la Trinidad económica”. A partir de esa frase comencé a construir mi teología.
Convencido ya en ese entonces de la importancia de unir orto-praxis y orto-doxia (práctica y teoría), pedí permiso a mis superiores para comenzar a incursionar por el sur del Brasil, tocando mi guitarra, cantando y analizando las canciones de éxito del momento.
Tuve un éxito notable. De lunes a viernes estudiaba, y el sábado y el domingo viajaba para dar conferencias que se convertían en shows. Era, sin duda, el primer Padre que veían haciendo eso, y la respuesta fue de gran aceptación. Descubrí entonces el valor de lo que hoy llaman “inteligencia emocional”, es decir, descubrí también que tratándose del mensaje de Cristo, la sensibilidad (las canciones, el arte) vale casi tanto o más que la inteligencia lógica y los estudios (las clases y los libros).
Yo llevaba como mensaje mi teología y me convencí de que si queremos llevar a Dios “inmanente” al mundo, lo teníamos que hacer presente no tanto con sermones, libros u otras cosas, sino también haciendo presentes sus cualidades trinitarias. ¿Como actúa Dios en el mundo? Trinitariamente:
1) Dios Padre actúa creando: “Creo en Dios, Padre, Creador”. Dios no creó el mundo, ¡lo está creando ahora! Primer ideal de OPA: la Creatividad.
2) Dios Hijo actúa integrando: siendo Dios y ser humano, Jesús es la persona más integrada que existe y un modelo de integración. Segundo ideal de OPA: La Integración.
3) El Espíritu Santo es la Comunicación de Dios al mundo: Tercer ideal de OPA: la Comunicación.En 1964 había irrumpido en Brasil el gobierno dictatorial. Los jóvenes con su deseo de innovación y su espíritu contestatario, fueron relegados al ostracismo. No había lugar para ellos en la construcción de un nuevo mundo, de un nuevo país. Por todos lados reinaba la sospecha, la insidia, la delación. Mientras tanto florecía la música popular reuniendo en multitudinarios eventos a la juventud que cantaba una nueva canción. El único lugar mas o menos seguro para cantar, soñar y vivir la juventud era la Iglesia. Los grupos de jóvenes comenzaron a proliferar.